CALI III Fellow, Angelica Maytín in Revista Ellas

REVISTA ELLAS
Publicado el Viernes 25 de septiembre de 2008

Esta Semana
ANGÉLICA MAYTÍN JUSTINIANI
‘Mi partido es Panamá’
 
Lleva varios años diciendo “mi partido es Panamá”. Esas mismas cuatro palabras las repitió la semana pasada, cuando acudió a una televisora local a desmentir que Juan Carlos Varela le propusiera seriamente acompañarlo — como vicepresidenta — en su candidatura presidencial por el Partido Panameñista.
Unos días antes, Angélica Maytín Justiniani había aparecido en los periódicos del país porque como coordinadora de la Red Democracia Ciudadana, se le otorgó cortesía de sala en la Asamblea Nacional, para plantear el descontento que tiene este organismo con respecto a las reformas que se le han hecho a los estamentos de seguridad, por ejemplo, la creación del Servicio Nacional de Inteligencia y Seguridad.
 
Después de 12 años de trabajar en la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, mejor conocida como Transparencia Internacional Panamá, esta abogada especialista en arbitraje ha cobrado relevancia pública.
 
La activista apasionada
 
—Dices que fue “inocente mariposa” que Varela le dijera a sus adeptos que eras su vicepresidenta, pero ¿deseas incursionar en la política?
 
Yo no siento que este país esté preparado para una política como yo. Yo tengo el defecto de ser extremadamente sincera. Yo no le puedo prometer trabajo a personas que no tienen la capacidad para acceder a ese trabajo. Yo no le puedo prometer a las madres solteras de este país que tienen siete hijos de distintos hombres, que les voy a dar un trabajo. Yo a ellas les puedo recomendar un curso intensivo en Aplafa, para que no tengan el octavo o noveno hijo sin papá. Ese es un discurso muy duro para una población que está acostumbrada a que le estén regalando cosas a cambio de un voto.
 
— O sea que no te interesa...
 
Mi partido es Panamá (esa es una frase que usaba Roberto Motta). Yo soy independiente y quiero seguir siendo independiente. Si en algún momento, yo decido apoyar a un candidato, lo haré porque confío en ese candidato, no tiene nada que ver con el partido político, porque un partido político puede tener un buen candidato en un periodo y al siguiente tener algo desastroso. A mí no me gusta la camisa de fuerza de partido político.
 
—¿Eres antipolítica?
 
No... Es algo que no estoy buscando. En la fundación tengo suficiente independencia y siento que las funciones que llevo a cabo tienen un impacto que tal vez no lo podría tener en el lado del gobierno.
 
Una golondrina no hace verano, a mí no me interesa ser diputada, por ejemplo, porque ¿qué hace un diputado honesto en un mar donde hay tantos diputados que no tienen mis mismos estándares? La única manera por la que yo consideraría dejar esta fundación es porque siento que voy a tener independencia y porque voy a tener un impacto positivo, porque burócrata no quiero ser.
 
—¿Transparencia Internacional
 
Panamá está durmiendo?
 
En el último mes le he tenido que dedicar más tiempo a la Red Democracia Ciudadana [de la cual Transparencia Internacional Panamá es miembro], estamos preocupados porque consideramos que se están violentando nuestras garantías fundamentales y se pone en peligro nuestra democracia y es una invitación a la remilitarización.
 
La fundación ha hecho cosas maravillosas, hace 12 años en este país nadie hablaba de transparencia en la gestión pública, acceso a la información y rendición de cuentas. Hemos logrado lo que pocos países de Centroamérica, tener una ley de acceso público a la información, en 2002. [Actualmente] una candidata ya presentó su declaración de bienes.
 
—¿Apodo que te hayan puesto que más te moleste?
 
Ninguno me molesta: Baywatch, Angelical Angélica, Loba feroz. Tal vez no es el apodo que más me moleste, sino la frase; en una ocasión Michael Doens dijo que yo era una cheerleader de Bobby Einsenman. Él se dio cuenta de que no lo era.
 
Yo no me considero la pupila de Bobby Einsenman; [él] ha sido mi gurú, mi maestro, he aprendido mucho de él, pero tenemos una relación de mucho respeto; que me llamen pupila es como que si no tuviera autonomía. Todas las declaraciones que hago son por votos propios, criterio propio, la única persona que manda en mi cabeza soy yo.
 
—¿Un motivo de orgullo?
 
El premio Liderazgo Moral que me dio la Cámara Junior, en 2002, cuando hicimos una cadena humana por el caso Cemis.
 
—Luchar contra la corrupción, ¿por qué eres tan optimista?
 
Mucha gente me diría “¿para qué luchar contra la corrupción si siempre va a existir?”. Crecí en un entorno positivo, iba al colegio escuchando Viva la gente y no Yatzuri Yamileth te saco la gillete.
 
—¿Qué haces cuando no quieres pensar en la corrupción del país?
 
Me pongo a cantar. Soy muy musical. Tengo un karaoke. En mi carro tengo los vidrios más negros que hay, no porque me quiera esconder de alguien, sino porque no quiero que se rían de mí en el semáforo, cuando estoy cantando. Tengo 38 años, no me pude inscribir en American Idol porque el límite es 30 años, sino hubiera ido a hacer fila a Buenos Aires. Soy una cantante frustrada.
 
>La parte menos conocida
 
—¿Cantante favorito?
 
Camilo Sesto, me aprendí Alguien cuando tenía seis años. Soy una romántica empedernida.
 
—De niña, ¿cuál era tu cómica favorita?
 
Candy, Candy. [Canta:] “Si me buscas, tú a mí, me podrás encontrar…”. Me encantaba.
 
—¿Segundo nombre?
 
Isabel
 
—¿Tienes pareja?
 
Sí, tengo novio. Pero no está aquí, por eso tengo mucho tiempo para trabajar. Vive en Washington. Él investiga casos de corrupción.
 
—¿Su nombre?
 
Nooo.
 
—¿Cómo se comunican?
 
Correo electrónico y teléfono.
 
—¿Qué pides en una relación?
 
Para mí la fidelidad es importante. Pero no estoy buscando a alguien para que me llene mi vida, ya yo estoy completa, quiero compartirla. Lo que pasa es que en Panamá los hombres son como los teléfonos públicos: los que no están dañados, están ocupados. Me gustan los hombres mayores que yo.
 
—¿Para Angélica Isabel el matrimonio es importante?
 
Sí y para siempre, ese es mi ideal.
 
—¿La mejor enseñanza de vida?
 
La educación y el trabajo son las únicas formas de salir adelante. La juventud hay que dedicarla a eso. No hay atajos ni fórmulas mágicas.
 
—¿Eres donante de órganos?
 
Para mí, el donar mis órganos es el mejor legado que le puedo dejar a los que se quedan. Alguien se va a quedar con mi corazón, duro por fuera pero blando por dentro; mis pulmones, 100 por ciento libres de nicotina.
 
—¿Y tus córneas?
 
Soy miope, creo que no van a ser de mucha utilidad [ríe]. Soy Mr. Magoo, uso lentes de contacto desde mis 15 años.
 
—Si te fueras de Panamá, a qué país irías...
 
Qué difícil pregunta. Tal vez Argentina. [Ríe] Nunca me veré como ama de casa, tiene que ser un país donde piense que pueda ser algo interesante y no ser una inmigrante más. En Washington hay muchas organizaciones internacionales con las cuales nosotros trabajamos. A mí me interesa mucho el tema de las políticas públicas, no lo estudié pero es básicamente lo que he estado haciendo por 12 años, tratando de construir y aportar en las políticas públicas, y en Washington se hace mucho eso. [En fin], en un lugar en el que pueda incidir y colaborar, eso es lo que me gusta.